Leí esto que quiero compartir con todos. Creo que si todos los docentes lo aplicamos seremos mejores guías, maestros, etc.

Son simplemente 5 preguntas que debemos formularnos antes de entrar en nuestra aula. 

1. ¿Influirá mi estado de ánimo en mi clase? 

En muchas ocasiones no somos conscientes del estado de ánimo con el que entramos al aula, una buena  parte de nuestras emociones 
se proyecta hacia nuestros alumnos. El hacernos esta pregunta no hará que en ese momento nos sintamos mejor o peor, pero sí  
nos ayudará cuando en el transcurso de una clase puedan surgir conflictos o los alumnos adopten una conducta disruptiva, por citar 
algunos ejemplos. 
2. ¿Voy a enseñarles algo que podrían aprender por sí mismos? 
“Un docente sirve para todo aquello que no puede encontrarse en google.” Debemos fomentar su curiosidad y su autonomía. Por tanto, de lo que se trata no es de  explicar, sino de enseñar contenidos a través de unas estrategias capaces de cautivar al alumnos,
capaces de enamorarlos, a partir del uso del  aprendizaje cooperativo, a partir del diálogo.
 
3. ¿Seré capaz de aprender algo de mis alumnos? 
Lo ideal es tener una real comunicación con los alumnos, no cometamos el error de pensar que sólo nosotros somos los que tenemos la clave del conocimiento y la verdad porque, ¿qué se entiende por conocimiento y por verdad en la actualidad? 

4. ¿En qué podrá mejorar mi clase el buen uso de las TIC? 

Las TICs deben ser herramientas que acompañan al docente.  
Debemos pensar en cómo usarás las TIC en el aula y si su uso te hará mejor docente a ti y mejores estudiantes a tus alumnos. 
5.  ¿Aquello que enseñe tendrá algún aplicación en la vida real de mis alumnos? 
Existe una gran diferencia entre explicar y enseñar. Pues bien, si nos centramos en enseñar, trabajaremos desde la pasión, el entusiasmo, la empatía y la creatividad. Antes de entrar al aula debemos conectar el contenido de ese día con la vida fuera de las aulas. Si así lo hacemos, pasaremos de ser un docente productivo a un docente reflexivo. Y la reflexión implica creación. Si conseguimos crear, aumentaremos la motivación de nuestros alumnos, haremos que sean personas más resueltas y los prepararemos hacia un futuro en el que a través de la imaginación sean capaces de afrontar con las mejores garantías todas las adversidades que se vayan poniendo delante.
Entrar en un aula es sin duda uno de los grandes retos al que nos enfrentamos todos los días. Debemos ser conscientes de la enorme suerte de que tenemos, de la enorme responsabilidad que ello supone en una profesión, la de enseñar, que es la profesión de todas las profesiones. 
SUERTE QUE YA FALTA POCO PARA RENICIAR!