En un mundo donde la tecnología constituye una base importante de nuestros proceso educativo, es importante educar otros aspectos de la persona como son el cuidado de la salud, su inteligencia emocional, sus valores, su talento.

Una gran mayoría de centros de enseñanza hacen referencia a un modelo de educación integral pero muy pocos llevan a cabo programas que permitan el desarrollo de esta personalidad integral. Más allá de palabras requerimos de acciones concretas que avalen con hechos estos objetivos . Si entendemos como dice el pedagogo y filósofo José A. Marina que un aula es una «selva afectiva» las instituciones educativas deberían contar con un programa que permita expresar adecuadamente los sentimientos de los alumnos , deberían utilizar una metodología planificada en función de metas y resolución de problemas, poner en práctica estrategias de automotivación así como manifestar empatía o capacidad para escuchar. Es en el salón de clase donde deberíamos aprender a controlar estados de ánimo negativos y gestionar adecuadamente nuestras emociones para que logremos desarrollar conductas asertivas.

Loa alumnos que han participado en programas de inteligencia emocional poseen un mayor nivel de autoestima aprendiendo más y mejor , presentan menos problemas de conducta resultando personas optimistas y positivas que resisten mejor la presión y superan las dificultades.

Educar la inteligencia emocional y la inteligencia triunfadora , que denomina Marina , hace , sin lugar a dudas seres humanos más saludables y con mayor éxito