contenidoLa Fundación Promete dice que el talento es el principal recurso de los individuos y de los pueblos para sobreponerse a entornos desfavorables. Sin embargo para que llevemos nuestro talento a niveles de excelencia requerimos de pasión. La pasión es el elemento que evita la sensación de esfuerzo y nos produce la plenitud de la motivación. El primer gran efecto del talento y la pasión es podernos deshacer del temor.
Cuando nos deshacemos de los temores descubrimos en nosotros nuestras mejores cualidades, nos hacemos personas glamorosas que ya no optan por lo cómodo y estamos dispuestos a arriesgar.
Desgraciadamente el medio educativo favorece poco el desarrollo del talento y nos obliga a realizar las cosas por obligación, por compromiso, por reglamentos o normas absurdas que además de castrar nuestra pasión por nuestro propio destino, nos condena a malgastar nuestro talento, a no saber elegir y, lo más grave, a la infelicidad. He conocido a lo largo de los años de docencia individuos de excelencia académica condenados a vivir desapasionadamente e incapaces de comprender por qué si la escuela me denominó «de excelencia», la vida me ubicó en la mediocridad . Si a través de la educación queremos cambiar un país, una sociedad o simplemente a nuestros hijos favorezcamos el desarrollo de un talento apasionado.

J. Guardiola , el entrenador de fútbol , recuerda que el inicio de su éxito partió de su pasión por ser futbolista y de unos entrenadores iniciales que aunque no muy sabios sí eran apasionados por enseñar.